Clamor Hondo
Clamor Hondo
¡Oh
robusta muralla
Mi baluarte protector,
estandarte de mi tierra
hija
del tiempo y de la noche.
Con tu
erguida frente aniquilas el viento
que desploma y hace sucummbir
como un jayán al enano.
Ayer te vi pasar de largo
y te
saludé con un saludo irreverente y tosco,
pude a penas contemplar
tu verde-azul vestido
adornado de Maras y Candelones
añejos por los años.
¡ Oh niña amada y madre,
cuanto
anhelo exprimir tus senos
y beber de
aquel cáliz cristalino
que de tu frente
brota
y a veces de tu falda de árboles.
Hoy no eres la misma fémina que un día conocí,
tu altura es igual
pero tu piel fresca luce pálida, pétrea y opaca.
¿Qué han hecho de tu pelo
verde?
¿Qué de tu gallardía?
Los
insectos ladrones están cargando
con tu pelambre
que te hace bella y
fuerte
las aves están quedando sin la mansión que tu les ofreces.
Tu sudor
que ayer era dulce hoy es amargo y
corrompido,
ese olor contagioso de tus
axilas
ha escapado como una anguila
de las manos de un niño somnoliento.
¡Ay
de mi ¡ sin ti amada mía
no sé donde refugiar este cuerpo que tanto de ti depende.
El
señor de la luz lo tritura
y en ceniza lo convierte.
¡Quien pudiera auxiliarte!
No más que yo, ser indolente
no más que tu hombre de bien.
Un
sentimiento de impotencia embarga mi ser
y en lo más recóndito de mi pecho
crece un árbol cargado de esperanza
que busca multiplicar sus raíces
en otras tierras fértiles
que
sientan dolor también
que se sientan
dueños de ti
y que luchen a favor
tuyo.
Cuando
el giro Copérnico acabe,
todo será diferente
y tu rostro, excelso baluarte,
brillará por los siglos de los siglos,
erguirás tu pecho
y crecerá de nuevo tu verde pelo
con
mechones de primavera,
de tu corazón emanará
la sangre cristalina
que un día
fue dulce
y regará mi rostro reseco
y
empolvado por la lucha.
Aquel olor dulce como miel,
regresará
como el pájaro a su nido
y visitará
los valles
y mis fosas.
Tus
vástagos danzarán con donaire
la dulce danza del viento
y tus barbas serán
hilos largos,
infinitamente
largos
como hilos de pinos
o hilos de bambúes sonrientes.
El
viento pululará en tus mejillas de
obelisco
y fecundará tu vientre hinchado y largo
y de tu vientre retoñarán flores de bellos talantes
que enamorarán los
hijos de aquellos insectos
que en un
tiempo robaron tu pelo verde y largo.
Todo derecho reservado
Enemencio Peña Rodríguez
22 julio 2018.


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